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sábado, 26 de junio de 2010

ÁNGELES ENTRE EL CIELO Y LA TIERRA


Argelia Karmina Juárez Sánchez

"No olvidéis recibir a los desconocidos, pues de ese
modo algunos han recibido a los ángeles sin saberlo".
Carta a los Hebreos (13; 2)

A la entrada de un nuevo milenio, en un mundo cada vez más automatizado, lleno de descubrimientos científicos, de revoluciones y con una humanidad cada día más creciente y demandante, algo ha logrado sobrevivir a todos estos cambios, elevándose sobre los vaivenes de las modas pasajeras, las nuevas corrientes de pensamiento y la caída de ciudades e imperios: los ángeles.

Existen desde el comienzo de los tiempos, han estado presentes en acontecimientos que marcaron al mundo, desde la anunciación que hizo el arcángel Gabriel a María hasta su aparición en los cuadros de Botticelli, Rembrandt y Rafael, pasando por las obras del poeta John Milton y las investigaciones del eminente científico Emanuel Swedenborg y finalmente hasta nuestros días, cuando siguen apareciendo por todas partes: en las fachadas de edificios, enmedio de las fuentes, en tarjetas y joyería, en películas y programas televisivos, en ropa y una gran variedad de libros y revistas que informan de todo lo que se sabe y se espera de ellos.

En los tiempos antiguos Paracelso, el controvertido mago angélico del Renacimiento, escribió que los orígenes angelicales se remontan a la era de la gran Babilonia, de donde pasaron a Egipto y de ahí a los hebreos, para llegar al cristianismo.

Asimismo, la mitología caldea nos relata ritos de magia angélica en los cuales se invoca a diferentes deidades, organizándolas ya desde entonces en jerarquías en donde los ángeles superiores gobiernan a los inferiores. Estas jerarquías se repetirán con cierto parecido en los tratados de los diferentes autores del tema angélico hasta llegar a Dionisio el Areopagita, un monje del siglo VI, de origen sirio, que clasificó a los ángeles en tres esferas con tres categorías cada una.

La primera esfera se refiere a los ángeles que sirven como consejeros celestiales; ángeles de contemplación pura a los que se les denomina dignos de confianza, dado que nunca se alejan de Dios. Las tres categorías de esta esfera son:

1. SERAFINES. Representan la jerarquía más elevada y se dice que rodean el trono de Dios y regulan el movimiento de los cielos.

2. QUERUBINES. Son los custodios de la luz y de las estrellas. En el Génesis cumplen la tarea de proteger el Árbol de la Sabiduría situado al Este del Paraíso.

3. TRONOS. Son ángeles acompañantes de los planetas. Se dice que la Tierra tiene su propio ángel, encargado de resguardarla. Ezequiel (1; 5-19) relata la aparición de ellos como esferas centelleantes llenas de ojos, de aspecto aterrador e implacable.

La segunda esfera contiene a los ángeles que trabajan como gobernadores celestiales, es decir los que regulan el universo. Sus tres categorías son:

1. DOMINIOS. Su misión es unir a los mundos espiritual y material así como asignar trabajos a los ángeles de menor jerarquía.

2. VIRTUDES. Proyectan grandes niveles de energía divina, pues siempre están dispuestos a realizar milagros. Se dice que fueron dos virtudes quienes acompañaron a Jesús al Paraíso en los momentos de su resurrección.

3. POTESTADES. Son los portadores de la conciencia de toda la humanidad, llevan el control de la historia total de la tierra. En esta jerarquía se encuentran los ángeles del nacimiento y de la muerte y su misión es proteger del mal a los humanos individual y grupalmente. Podemos llamarlos los soldados de Dios que combaten en batallas celestiales a los ángeles caídos, para librarnos de su negativa influencia.

Finalmente, en la tercera esfera se encuentran los mensajeros celestiales, los cuales tienen un mayor contacto con nuestra Tierra. Sus categorías son:

1. PRINCIPADOS. Ángeles guardianes cuya misión es proteger a las ciudades y naciones, procurando su bienestar.

2. ARCÁNGELES. También nombrados ángeles superlumínicos, su labor es ocuparse de los diferentes aspectos de cada ser humano, sirviendo de guías y mensajeros entre el Creador y su obra.

3. ÁNGELES. Son los más cercanos a la humanidad, por eso en esta caegoría encontramos a los ángeles de la guarda, su número es muy elevado y siempre están atentos para llevar las oraciones y peticiones de los seres humanos hasta los oídos del Señor, es decir, su función de mensajeros les es inherente.

Es en la categoría de arcángeles donde se hallan clasificadas cuatro de las deidades angelicales más conocidas por el mundo occidental. Una de ellas es Gabriel, príncipe de la fuerza y de los preceptos de Dios y sentado a Su izquierda. Es el arcángel más cercano al hombre y su misión fundamental es sacar del Paraíso a las almas rechazadas y adoctrinarlas durante los nueve meses que permanecen en el seno materno.

Es uno de los dos ángeles mencionados por su nombre en la Biblia, en la que está escrito que él anunció a María el nacimiento de Jesús el Mesías. Para los seguidores del Islam es el espíritu que dictó el Corán a Mahoma. Su cercanía con el ser humano es evidente, por ello se le considera un despertador celestial de transformación vibratoria.

Miguel es el otro ángel mencionado en la Biblia, su nombre significa "¿Quién como Dios?" Príncipe de la luz y la verdad, se le representa con una espada desenvainada simbolizando el ángel protector, Adalid del Señor, pues es el soldado incansable que encabeza a las legiones angelicales en su lucha contra los Hijos de la Oscuridad. Detuvo la mano de Abraham cuando éste iba a sacrificar a su hijo Isaac.

La tradición dice que será Miguel quien descienda del cielo con la llave del abismo y una gran cadena en la mano para atar al dragón satánico durante mil años.

Otro eminente arcángel es Rafael, llamado El Ángel del Sol y cuyo nombre significa "Dios ha curado". Lleva consigo el resplandor que cura, con el cual se encarga de la sanación de las almas. Fue él quien curó a Abraham el patriarca del dolor de la circuncisión y a Jacob de su muslo dislocado. También instruyó a Noé sobre la construcción del Arca y le obsequió un valioso libro médico. Lo menciona el Libro de Tobías.

Uriel es el cuarto de los ángeles más reconocidos por sus nombres, simboliza el fuego de Dios y rige al Sol. Un arcángel de salvación que protege a los músicos y poetas, vigilante del trueno y el terror. Uriel también se identifica como el ángel que custodia las puertas del Edén perdido con la espada feroz. Unas de sus misiones fue dar a la humanidad la Cábala, una tradición ancestral de los hebreos, asimismo enseñó el arte de la alquimia a los antiguos sacerdotes, y finalmente advirtió a Noé del inminente diluvio, pues otra de sus funciones es predecir crisis y sufrimientos. También representa el arrepentimiento y el don de la observación.

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Existen otros arcángeles ocultos tras el misterio como Metatrón, encargado del sustento del mundo, llamado también Ángel de la Alianza; Rajmiel, cuyo nombre significa Misericordia de Dios, encargado de conducir las almas al Juicio Final, y Raziel, Ángel de las Regiones Secretas y de los Misterios Supremos.

Todos estos seres superlumínicos tienen un contacto más estrecho con la humanidad y sus respectivos asuntos y son mencionados frecuentemente en los grimorios o libros "mágicos" escritos durante toda la Edad Media, que contienen fórmulas para poder comunicarse con las diferentes entidades angélicas.

Podría escribirse de ángeles hasta una enciclopedia, pero lo destacable ahora es su permanencia a través de los siglos en diversas culturas y religiones. Tras el velo de la superstición para algunos, la inspiración para otros y la esperanza de encontrar algo bueno en el mundo para la gran mayoría, han estado siempre como símbolo de la pureza e inocencia que el mundo parece haber perdido. Creamos o no en ellos, es innegable que han traspasado la barrera del tiempo, resurgiendo en cada época de la humanidad.

La Ciudad de Los Ángeles

La ciudad de los ángeles está más allá del sol,

más allá de las fronteras, más allá de todo límite

que puedas conocer.

La ciudad de los ángeles es el consuelo eterno

del soñador, la senda del eterno buscador,

el refugio del incansable luchador.

La ciudad de los ángeles es la utopía del capitalista,

la burla del realista, el chiste de los rutinarios

y finalmente el sueño roto de aquellos que perdieron

la ilusión.

La ciudad de los ángeles espera, aguarda pacientemente,

porque su Luz infinita y su Fuego inextinguible

estarán siempre ahí para aquel que decida ser…

un buscador.

Argelia Karmina
guardahoja

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