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martes, 15 de marzo de 2011

LOS ÁNGELES DE LOS PUNTOS CARDINALES


El Ángel, en todas las tradiciones, es el regidor, el gobernador, aquél que codifica y mantiene el orden de las cosas que la Mente Creadora le ha confiado.

Los Puntos Cardinales representaron desde siempre para el hombre referencias precisas en las que basarse. El punto desde donde sale el Sol y aquel donde se oculta, han sido siempre considerados justamente los “anclajes” inmutables del Universo. Toda la geometría, le geografía, la trigonometría, la misma matemática, por no hablar de las más sencillas nociones de astronomía, se basa en esta imprescindible realidad.

En la mente del hombre de cada época y de cada culto, por tanto, un Gran Ser siempre ha controlado el curso regular del Universo, poniendo en los lugares estratégicos a otros Seres, subalternos suyos, que hicieron esas reglas inmutables.
Una precisa referencia a los Ángeles de los puntos cardinales y a los colores a ellos asociados, nos viene de la visión de Zacarías.

El profeta, como es conocido, venía siendo instruido durante mucho tiempo, por el “Ángel de Yahvé”. El Ángel le enseñaba imágenes, situaciones, lugares o personas y le descifraba su significado.

“Por lo tanto levanté los ojos otra vez y vi; había cuatro carros que salían de entre los montes. En el primer carro había caballos rojos y en el segundo carro caballos negros. Y en el tercer carro había caballos blancos y en el cuarto carro caballos bayos.. el Ángel me dijo: “Estos son los cuatro espíritus de los cielos que salen después de haber estado en su puesto delante del Señor de la Tierra entera. En cuanto a los caballos negros, salen del país del norte, los caballos blancos deben de salir de detrás del mar. En cuanto a los bayos deben salir del país del Sur.”

Es interesante notar cómo estos “cuatro espíritus de los cielos” habían estado ya “en su puesto”, que no era delante del Trono de Dios, como se podía imaginar fácilmente, sino delante de un espíritu inmediatamente superior a ellos, o sea el “Señor de la Tierra Entera”.

En la tradición Maya, la Tierra era cuadrada y todas las estrellas daban vueltas alrededor saliéndose en ángulo recto. Con esta cosmogonía era muy simple imaginar en cada uno de los cuatro ángulos a cuatro divinidades: los Bacabi. Eran muy semejantes a nuestros Ángeles: se aposentaban en los cuatro puntos cardinales asistidos por los “Chaques”, otros Ángeles de rango inferior que controlaban los elementos, los vientos y la lluvia.

Cada “Chaque” tenía un color diferente según su campo de acción. Es interesante comparar estos colores, pues los encontraremos en muchas otras tradiciones.

El Chaque del Norte era de color blanco, el Chaque del Sur era amarillo, el Chaque del Este rojo y el del Oeste negro.
Los Ángeles de los puntos cardinales son espléndidas criaturas que custodian de modo inflexible cuanto la Divinidad les ha confiado. Hasta aquí la Iglesia está de acuerdo, pero no acepta introducir nombres desconocidos, serían marcados como demonios o divinidades paganas.

La tradición gnóstica nos describe los deberes y las funciones de los Ángeles; en cuanto a sus nombres, ya no es cosa tan fundamental darles uno…

Ángel del Norte
Es un Ángel de vestidos blancos o quizás del aura cándida, que en el fondo es la misma cosa…

Es el gobernador del elemento aire, gobernador de los vientos y de la nieve. Se eleva, silencioso sobre las inmensas extensiones polares, y también sobre las cálidas zonas desérticas. Su Ser no está ligado a la temperatura física sino a la vibración que le llega de los lugares.

Este modo de ser solitario no lo hace indiferente al género humano, al contrario, lo acompaña desempeñando un papel muy importante.

Es el custodio de los deseos y de las esperanzas de los hombres y también de sus secretos.

Es el ángel consolador de quién ha perdido un apersona querida. Puede intervenir en los pensamientos y en los sueños de quien sufre, llevándole consuelo.

Interviene para calmar la ansiedad, para apagar el fuego del rencor y con la misma dulzura para domar la furia de los elementos cuando se desencadenan en la tempestad.

Le gusta que le ofrezcan incienso y pétalos de flores blancas. Protege tanto los lugares geográficos como a los hombres de los peligros debido al hielo, a la nieve, y a los huracanes.

Recordemos que en el interior de la furia de los elementos se desencadenan los devas oscuros. Así como los Ángeles de la luz tienen la misión de proteger, guiar, custodiar aquello que les ha sido confiado, del mismo modo los devas opuestos, los oscuros, tienen el deber de destruir, confundir, romper los equilibrios.

El Ángel del Norte es el dominador del elemento aire y corresponde al signo de Acuario. La tradición astrológica lo empareja con el planeta Urano.

Ángel del Sur
Ángel solar, con un resplandeciente vestido del color de la llama, es el regidor de la luz, del fuego, del calor.

Es el Ángel de la comunicación, de la palabra, es quien suscita alegría y amor en el corazón de los humanos. Probablemente es también el responsable de tantos “flechazos”, puesto que suscita la llama del enamoramiento, de la simpatía, y también de la compasión y la solidaridad.

En cuanto “portador de la llama” trae también la chispa de la vida al mundo animal y vegetal. Es quien distribuye el “prana”, por tanto, la vitalidad, la energía física, el don de la curación.

Es el custodio de las acciones del hombre, de las decisiones activas, del movimiento dinámico, del coraje y también del bienestar material.

Su presencia disuelve las nieblas grises del odio, de la tristeza, de la desesperación. Consigue infundir optimismo en las personas descorazonadas y guía a los débiles hacia la capacidad de luchar. Protege de los peligros que provienen del fuego, pues Él es el Señor de este elemento. Su lucha contra el Deva del signo contrario se dirige a mantener el equilibrio entre el fuego que da la vida y aquel que devora y destruye.

Su energía es el fuego germinador de la creación, y a Él le ha sido confiado el crecimiento de todas las cosas vivientes en los cuatro Reinos de la Naturaleza.

Ángel del Oeste
Es el Ángel ligado al elemento Tierra. Reina sobre las estacione, sobre los frutos y sobre el trabajo del hombre. Hoy lo llamaríamos con razón el Ángel de la Ecología.

Su color es el verde brillante de las hojas primaverales o de las tiernas praderas.

Por su posición, también se le llama “El Centinela de la Noche” o el “Guerrero del Oeste”. Según la tradición oculta, acoge entre sus manos el disco solar en el ocaso, lo custodia de los ataques de las tinieblas en el curso de la noche, y se lo entrega por la mañana a su gran compañero, el Ángel del Este. Una función muy semejante la encontramos en la mitología egipcia, en la cual el disco solar Ra, se embarca cada noche en la galería subterránea por la que discurre el río Amenti. A lo largo de la travesía deberá luchar contra el dragón Apep que quiere devorarlo para que las tinieblas reinen sobre la Tierra.

Es el Ángel que acoge a las almas de aquellos que mueren desde el ocaso hasta el alba y las conduce hacia la Luz para que la oscuridad no los confunda.

Custodia el crecimiento espiritual de los hombres, reforzando en ellos la conciencia y la determinación. Su protección aleja a los devas malignos y las fuerzas oscuras, disipa las pesadillas nocturnas sobre todo de los niños.

Agradece la oferta de flores, de fruta y de sus delicados perfumes.

Defiende cosas y personas de los peligros que provienen de la tierra y de sus movimientos, derrumbamientos, terremotos, etc.

Ángel del Este
Es un Ángel con una extensa aura azul turquesa, el que rige el elemento agua, tanto de la simbólica representativa del futuro que se puede revelar, como del agua real de los océanos.

Es Él quien vela las visiones y los sueños nocturnos para evitar que sean demasiado claros y que, interpretados con anticipación, comprometen el desenvolvimiento del Plan.

Es también denominado el “centinela de la Aurora”, puesto que, simbólicamente, cada mañana recoge entre sus manos el disco solar que emerge de la noche, y lo acompaña en su recorrido a lo largo del arco del cielo.

Y es justamente con el primer resplandor del sol cuando este Ángel se hace de vez en cuando visible a los mortales, en aquel arcano momento entre la última sobra de la noche y la primera luz de la mañana.

Es el gobernador del inconsciente y de lo profundo. Señor de la Intuición y de la Precognición. Vigila la realización espiritual y material del camino humano.

Justamente por este deber suyo de acompañar durante el camino “de las tinieblas a la luz”, este Ángel es considerado como el custodio del futuro del hombre. Conoce la realización de los eventos y hace que sean comprensivos poco a poco, mientras acompaña el camino de la evolución. Se le podría definir con razón el custodio de la Era Nueva.

Ama el ofrecimiento de agua limpia en copas de cristal.

Su protección guiará a los hombres que le confían al efectuar las elecciones justas. Armoniza los planos materiales de vida cotidiana con el Gran Plan.

Aleja los peligros que nos vienen de lo imprevisto, de la distracción, de la locura, y naturalmente, del agua que es su elemento.

LOS CUATRO ELEMENTOS
En la Alta Edad Media se consideraba que los Ángeles gobernaban los cuatro elementos: el aire, el agua, el fuego y la tierra; movían las estrellas, velaban por los cultivos y bendecían la procreación de todos los seres vivientes, incluyendo los nacimientos de los humanos.

Cada día de la semana tenía su Ángel protector, cada estación del año, cada signo astrológico, cada hora del día o de la noche, es decir, prácticamente todo cuanto se hacía, pensaba, escribía o veía estaba gobernado por un Ángel propio.

A continuación daré el detalle de los Ángeles que gobernaban los meses, los signos astrológicos, los cuerpos celestes y los días de la semana.

Ángel – Mes – Signo Astrológico
Gabriel – Enero – Acuario
Barquiel – Febrero – Piscis
Maquidiel – Marzo – Aries
Asmodel – Abril – Tauro
Ambriel – Mayo – Géminis
Muriel – Junio – Cáncer
Verquiel – Julio – Leo
Hamaliel – Agosto – Virgo
Uriel – Septiembre – Libra
Barbiel – Octubre – Escorpio
Adnaquiel – Noviembre – Sagitario
Anael – Diciembre – Capricornio

Ángel – Cuerpo Celeste – Día de la Semana
Rafael – Sol – Domingo
Gabriel – Luna – Lunes
Sammael – Marte – Martes
Miguel – Mercurio – Miércoles
Zidkiel (Aniel) – Venus – Jueves
Anael (Kafziel) – Saturno – Viernes
Kefarel (Zadkiel) – Júpiter – Sábado

Por el otro lado hay una lista de nombres y funciones angélicas que figura sólo en el libro de Enoc 3:

Gabriel – Ángel del fuego
Baradiel – Ángel del granizo
Ruhiel – Encargado del viento
Baraquiel – Encargado de los relámpagos
Za’amiel – Encargado de los torbellinos
Ziquiel – Encargado de los cometas
Zi’iel – Encargado de los temblores
Za’apiel – Encargado del huracán
Ra’amiel – Encargado del trueno
Ra’asiel – Encargado de los terremotos
Shalgiel – Encargado de la nieve
Matariel – Encargado de la lluvia
Shimshiel – Encargado del día
Lailiel – Encargado de la noche
Galgalliel – Encargado de la esfera del sol
Opanniel – Encargado del disco de la luna
Kokabriel – Encargado de las estrellas
Rahatiel – Encargado de las constelaciones

Los nombres de estos Ángeles están armados de acuerdo con la naturaleza de sus tareas, hay una regresión casi atávica a un panteón pagano en el cual un Dios corresponde prácticamente a cada uno de los fenómenos naturales. Los panteones griegos y romanos, entre otros, designaban dioses y diosas a cada fuerza principal de la naturaleza.

EL ÁNGEL DE LA RESPONSABILIDAD
Una de las grandes lecciones que nos pueden enseñar los Ángeles, es que el mundo es un espejo de nosotros mismos, y que si queremos cambiar el mundo, hemos de comenzar cambiándonos a nosotros mismos.

Nuestra mayor responsabilidad es, pues, con nosotros mismos. Pero muy a menudo hundimos los hombros cuando escuchamos la palabra responsabilidad.

Creemos que la responsabilidad tiene que ver con algo que tenemos que hacer, cuando en realidad no deseamos hacer nada. Asociamos la palabra responsabilidad a la palabra deber.

Al ego le molestan las verdaderas responsabilidades, y por ello prefiere las falsas, las que él se inventa para sentirse importante.

Cuando algo no funciona como quisiéramos en nuestras vidas, en seguida señalamos con el dedo a los demás. El ego siempre hace la trampa de situar la responsabilidad de nuestros problemas en los demás, porque así no tiene que tomarse la molestia de solucionarlos.

Pero, la verdadera responsabilidad es la otra cara de la moneda de la libertad. No hay verdadera libertad sin responsabilidad, ni responsabilidad sin libertad.

Somos responsables de aquello que vemos, de aquello que sentimos, de aquello que oímos, de aquello que vivimos, pues somos nosotros mismos quienes elegimos lo que vemos, lo que sentimos, lo que oímos, lo que vivimos. En cierto modo, todo lo que nos sucede, ya lo hemos pedido y nos ha sido concedido.

Te propongo que:
Busques un lugar tranquilo donde no te molesten y donde puedas relajarte e intenta mantener tu mente en blanco.

Imagina que estás sentada bajo una luz suave y cálida. Siente como todo tu ser absorbe esta luz y se funde con ella.

Piensa en aquellas cosas de las cuales no quisiste hacerte responsable y cuya culpa endilgaste a los demás, a las circunstancias, al gobierno, a Dios, a la astrología, a la genética, etc.

Reconocer que tú las creaste y acepta la libertad que produce ser responsable.

Invita a tu Ángel de la Responsabilidad a que se manifieste y comparta contigo el calor y la luz.

EL ÁNGEL DEL FUEGO
Todas las civilizaciones han adorado el fuego, no se trata sólo de un elemento, es también un arquetipo profundamente instalado en lo más interior de cada ser humano.

El Fuego es la virtud secreta del Sol que hace madurar el grano para que venza la pasividad de la tierra que lo sepulta y resucite en forma de flor ascendiendo hacia el cielo.

El fuego es la virtud secreta del grano que atrae la luz del Sol para que lo caliente atravesando incluso la tierra que aparentemente los separa.

La acción es la clave del elemento fuego. Puede ser una acción orientada hacia el exterior o dirigida hacia tu interior reanimando la llama de tu propio fuego, a veces un tanto ahogada por las circunstancias.
Al invocar al Ángel del Fuego el mismo te transmite la más pura esencia del fuego, por eso estimula, enciende, da brillo, empuje especial y energía vital.

Te propongo que:
Busques un lugar tranquilo donde nadie te moleste y puedas relajarte, e intenta mantener tu mente en blanco.
Imagina que estás sentada bajo una luz poderosa y cálida.

Siente como todo tu ser absorbe esta luz y se funde con ella.
En el extremo de esta luz están el Ángel del Fuego y el Demonio del Frío. familiarízate con estos dos visitantes e insiste en que el demonio del frío desaparezca y que el Ángel del fuego se manifieste.

Invita a tu Ángel del Fuego a compartir el calor y la luz contigo.

PROGRAMACIÓN ANGÉLICA Nº 19
Sintonizar tus Ángeles Comunicantes
Si tu socio, amante, amigo, colega o compañero de clase está en contacto con los Ángeles, podéis hacer juntos este ejercicio. De lo contrario, siéntate en silencio e imagina a la otra persona contigo.

Comienza con la Meditación Básica de Cimentación y pasa a lo siguiente:

1) Cierra los ojos. Siente que tu Ángel Guardián sentado detrás de ti. Presta atención a su energía o vibración particular.

2) Siente al Ángel Guardián de la otra persona. Visualízalo sentado detrás de ella, esté o no físicamente presente.

3) Cuando percibas al otro Ángel, invoca la presencia del Ángel vinculante de la relación. Con frecuencia esta energía se presentará como una gran esfera que os rodea, a ti, al otro y a ambos Ángeles. También puedes percibirla como otro ser, sentado entre vosotros dos, y ligándoos a ambos.

4) Sintoniza al Ángel de la Vinculación y deja que crezca tu captación de su presencia. ¿De qué modo difiere de la de tu Ángel guardián? ¿Cómo es? Mientas exploras la nueva presencia, recuerda que está contigo pro el vínculo que te conecta a la otra persona. Lleva consigo la energía de lo más amante y armonioso que exista entre vosotros.

5) Así como aprendiste a dialogar a con tu Ángel personal, ábrete ahora al ángel de la vinculación, recibe su energía y escucha sus palabras. Formúlale cualquier pregunta, exprésale todas las dudas o necesidades que puedas tener. Debes estar abierta para recibir su consejo y su sabiduría: en palabras, imágenes, colores o sensaciones, en cualquier otra forma que puedan presentarse.

6) Si estás haciendo esto con la otra persona, compartid mutuamente vuestras experiencias del encuentro con el Ángel de Vinculación. Esto ayudará para que vuestra vinculación sea más sólida.

7) Si lo estás haciendo sola, visualiza al otro y sabe que el Ángel de Vinculación tocará suavemente a esa persona mediante su guardián. Sabe también que tu búsqueda ya ha comenzado a marcar una diferencia.

8) Cuando hayas terminado, agradece al Ángel de la Vinculación, a los dos ángeles de la Guardia y también a tu amigo. Una vez más, concéntrate en tu respiración. Cuando estés lista, abre los ojos.

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