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martes, 15 de marzo de 2011

LOS ÁNGELES DE LOS PUNTOS CARDINALES


El Ángel, en todas las tradiciones, es el regidor, el gobernador, aquél que codifica y mantiene el orden de las cosas que la Mente Creadora le ha confiado.

Los Puntos Cardinales representaron desde siempre para el hombre referencias precisas en las que basarse. El punto desde donde sale el Sol y aquel donde se oculta, han sido siempre considerados justamente los “anclajes” inmutables del Universo. Toda la geometría, le geografía, la trigonometría, la misma matemática, por no hablar de las más sencillas nociones de astronomía, se basa en esta imprescindible realidad.

En la mente del hombre de cada época y de cada culto, por tanto, un Gran Ser siempre ha controlado el curso regular del Universo, poniendo en los lugares estratégicos a otros Seres, subalternos suyos, que hicieron esas reglas inmutables.
Una precisa referencia a los Ángeles de los puntos cardinales y a los colores a ellos asociados, nos viene de la visión de Zacarías.

El profeta, como es conocido, venía siendo instruido durante mucho tiempo, por el “Ángel de Yahvé”. El Ángel le enseñaba imágenes, situaciones, lugares o personas y le descifraba su significado.

“Por lo tanto levanté los ojos otra vez y vi; había cuatro carros que salían de entre los montes. En el primer carro había caballos rojos y en el segundo carro caballos negros. Y en el tercer carro había caballos blancos y en el cuarto carro caballos bayos.. el Ángel me dijo: “Estos son los cuatro espíritus de los cielos que salen después de haber estado en su puesto delante del Señor de la Tierra entera. En cuanto a los caballos negros, salen del país del norte, los caballos blancos deben de salir de detrás del mar. En cuanto a los bayos deben salir del país del Sur.”

Es interesante notar cómo estos “cuatro espíritus de los cielos” habían estado ya “en su puesto”, que no era delante del Trono de Dios, como se podía imaginar fácilmente, sino delante de un espíritu inmediatamente superior a ellos, o sea el “Señor de la Tierra Entera”.

En la tradición Maya, la Tierra era cuadrada y todas las estrellas daban vueltas alrededor saliéndose en ángulo recto. Con esta cosmogonía era muy simple imaginar en cada uno de los cuatro ángulos a cuatro divinidades: los Bacabi. Eran muy semejantes a nuestros Ángeles: se aposentaban en los cuatro puntos cardinales asistidos por los “Chaques”, otros Ángeles de rango inferior que controlaban los elementos, los vientos y la lluvia.

Cada “Chaque” tenía un color diferente según su campo de acción. Es interesante comparar estos colores, pues los encontraremos en muchas otras tradiciones.

El Chaque del Norte era de color blanco, el Chaque del Sur era amarillo, el Chaque del Este rojo y el del Oeste negro.
Los Ángeles de los puntos cardinales son espléndidas criaturas que custodian de modo inflexible cuanto la Divinidad les ha confiado. Hasta aquí la Iglesia está de acuerdo, pero no acepta introducir nombres desconocidos, serían marcados como demonios o divinidades paganas.

La tradición gnóstica nos describe los deberes y las funciones de los Ángeles; en cuanto a sus nombres, ya no es cosa tan fundamental darles uno…

Ángel del Norte
Es un Ángel de vestidos blancos o quizás del aura cándida, que en el fondo es la misma cosa…

Es el gobernador del elemento aire, gobernador de los vientos y de la nieve. Se eleva, silencioso sobre las inmensas extensiones polares, y también sobre las cálidas zonas desérticas. Su Ser no está ligado a la temperatura física sino a la vibración que le llega de los lugares.

Este modo de ser solitario no lo hace indiferente al género humano, al contrario, lo acompaña desempeñando un papel muy importante.

Es el custodio de los deseos y de las esperanzas de los hombres y también de sus secretos.

Es el ángel consolador de quién ha perdido un apersona querida. Puede intervenir en los pensamientos y en los sueños de quien sufre, llevándole consuelo.

Interviene para calmar la ansiedad, para apagar el fuego del rencor y con la misma dulzura para domar la furia de los elementos cuando se desencadenan en la tempestad.

Le gusta que le ofrezcan incienso y pétalos de flores blancas. Protege tanto los lugares geográficos como a los hombres de los peligros debido al hielo, a la nieve, y a los huracanes.

Recordemos que en el interior de la furia de los elementos se desencadenan los devas oscuros. Así como los Ángeles de la luz tienen la misión de proteger, guiar, custodiar aquello que les ha sido confiado, del mismo modo los devas opuestos, los oscuros, tienen el deber de destruir, confundir, romper los equilibrios.

El Ángel del Norte es el dominador del elemento aire y corresponde al signo de Acuario. La tradición astrológica lo empareja con el planeta Urano.

Ángel del Sur
Ángel solar, con un resplandeciente vestido del color de la llama, es el regidor de la luz, del fuego, del calor.

Es el Ángel de la comunicación, de la palabra, es quien suscita alegría y amor en el corazón de los humanos. Probablemente es también el responsable de tantos “flechazos”, puesto que suscita la llama del enamoramiento, de la simpatía, y también de la compasión y la solidaridad.

En cuanto “portador de la llama” trae también la chispa de la vida al mundo animal y vegetal. Es quien distribuye el “prana”, por tanto, la vitalidad, la energía física, el don de la curación.

Es el custodio de las acciones del hombre, de las decisiones activas, del movimiento dinámico, del coraje y también del bienestar material.

Su presencia disuelve las nieblas grises del odio, de la tristeza, de la desesperación. Consigue infundir optimismo en las personas descorazonadas y guía a los débiles hacia la capacidad de luchar. Protege de los peligros que provienen del fuego, pues Él es el Señor de este elemento. Su lucha contra el Deva del signo contrario se dirige a mantener el equilibrio entre el fuego que da la vida y aquel que devora y destruye.

Su energía es el fuego germinador de la creación, y a Él le ha sido confiado el crecimiento de todas las cosas vivientes en los cuatro Reinos de la Naturaleza.

Ángel del Oeste
Es el Ángel ligado al elemento Tierra. Reina sobre las estacione, sobre los frutos y sobre el trabajo del hombre. Hoy lo llamaríamos con razón el Ángel de la Ecología.

Su color es el verde brillante de las hojas primaverales o de las tiernas praderas.

Por su posición, también se le llama “El Centinela de la Noche” o el “Guerrero del Oeste”. Según la tradición oculta, acoge entre sus manos el disco solar en el ocaso, lo custodia de los ataques de las tinieblas en el curso de la noche, y se lo entrega por la mañana a su gran compañero, el Ángel del Este. Una función muy semejante la encontramos en la mitología egipcia, en la cual el disco solar Ra, se embarca cada noche en la galería subterránea por la que discurre el río Amenti. A lo largo de la travesía deberá luchar contra el dragón Apep que quiere devorarlo para que las tinieblas reinen sobre la Tierra.

Es el Ángel que acoge a las almas de aquellos que mueren desde el ocaso hasta el alba y las conduce hacia la Luz para que la oscuridad no los confunda.

Custodia el crecimiento espiritual de los hombres, reforzando en ellos la conciencia y la determinación. Su protección aleja a los devas malignos y las fuerzas oscuras, disipa las pesadillas nocturnas sobre todo de los niños.

Agradece la oferta de flores, de fruta y de sus delicados perfumes.

Defiende cosas y personas de los peligros que provienen de la tierra y de sus movimientos, derrumbamientos, terremotos, etc.

Ángel del Este
Es un Ángel con una extensa aura azul turquesa, el que rige el elemento agua, tanto de la simbólica representativa del futuro que se puede revelar, como del agua real de los océanos.

Es Él quien vela las visiones y los sueños nocturnos para evitar que sean demasiado claros y que, interpretados con anticipación, comprometen el desenvolvimiento del Plan.

Es también denominado el “centinela de la Aurora”, puesto que, simbólicamente, cada mañana recoge entre sus manos el disco solar que emerge de la noche, y lo acompaña en su recorrido a lo largo del arco del cielo.

Y es justamente con el primer resplandor del sol cuando este Ángel se hace de vez en cuando visible a los mortales, en aquel arcano momento entre la última sobra de la noche y la primera luz de la mañana.

Es el gobernador del inconsciente y de lo profundo. Señor de la Intuición y de la Precognición. Vigila la realización espiritual y material del camino humano.

Justamente por este deber suyo de acompañar durante el camino “de las tinieblas a la luz”, este Ángel es considerado como el custodio del futuro del hombre. Conoce la realización de los eventos y hace que sean comprensivos poco a poco, mientras acompaña el camino de la evolución. Se le podría definir con razón el custodio de la Era Nueva.

Ama el ofrecimiento de agua limpia en copas de cristal.

Su protección guiará a los hombres que le confían al efectuar las elecciones justas. Armoniza los planos materiales de vida cotidiana con el Gran Plan.

Aleja los peligros que nos vienen de lo imprevisto, de la distracción, de la locura, y naturalmente, del agua que es su elemento.

LOS CUATRO ELEMENTOS
En la Alta Edad Media se consideraba que los Ángeles gobernaban los cuatro elementos: el aire, el agua, el fuego y la tierra; movían las estrellas, velaban por los cultivos y bendecían la procreación de todos los seres vivientes, incluyendo los nacimientos de los humanos.

Cada día de la semana tenía su Ángel protector, cada estación del año, cada signo astrológico, cada hora del día o de la noche, es decir, prácticamente todo cuanto se hacía, pensaba, escribía o veía estaba gobernado por un Ángel propio.

A continuación daré el detalle de los Ángeles que gobernaban los meses, los signos astrológicos, los cuerpos celestes y los días de la semana.

Ángel – Mes – Signo Astrológico
Gabriel – Enero – Acuario
Barquiel – Febrero – Piscis
Maquidiel – Marzo – Aries
Asmodel – Abril – Tauro
Ambriel – Mayo – Géminis
Muriel – Junio – Cáncer
Verquiel – Julio – Leo
Hamaliel – Agosto – Virgo
Uriel – Septiembre – Libra
Barbiel – Octubre – Escorpio
Adnaquiel – Noviembre – Sagitario
Anael – Diciembre – Capricornio

Ángel – Cuerpo Celeste – Día de la Semana
Rafael – Sol – Domingo
Gabriel – Luna – Lunes
Sammael – Marte – Martes
Miguel – Mercurio – Miércoles
Zidkiel (Aniel) – Venus – Jueves
Anael (Kafziel) – Saturno – Viernes
Kefarel (Zadkiel) – Júpiter – Sábado

Por el otro lado hay una lista de nombres y funciones angélicas que figura sólo en el libro de Enoc 3:

Gabriel – Ángel del fuego
Baradiel – Ángel del granizo
Ruhiel – Encargado del viento
Baraquiel – Encargado de los relámpagos
Za’amiel – Encargado de los torbellinos
Ziquiel – Encargado de los cometas
Zi’iel – Encargado de los temblores
Za’apiel – Encargado del huracán
Ra’amiel – Encargado del trueno
Ra’asiel – Encargado de los terremotos
Shalgiel – Encargado de la nieve
Matariel – Encargado de la lluvia
Shimshiel – Encargado del día
Lailiel – Encargado de la noche
Galgalliel – Encargado de la esfera del sol
Opanniel – Encargado del disco de la luna
Kokabriel – Encargado de las estrellas
Rahatiel – Encargado de las constelaciones

Los nombres de estos Ángeles están armados de acuerdo con la naturaleza de sus tareas, hay una regresión casi atávica a un panteón pagano en el cual un Dios corresponde prácticamente a cada uno de los fenómenos naturales. Los panteones griegos y romanos, entre otros, designaban dioses y diosas a cada fuerza principal de la naturaleza.

EL ÁNGEL DE LA RESPONSABILIDAD
Una de las grandes lecciones que nos pueden enseñar los Ángeles, es que el mundo es un espejo de nosotros mismos, y que si queremos cambiar el mundo, hemos de comenzar cambiándonos a nosotros mismos.

Nuestra mayor responsabilidad es, pues, con nosotros mismos. Pero muy a menudo hundimos los hombros cuando escuchamos la palabra responsabilidad.

Creemos que la responsabilidad tiene que ver con algo que tenemos que hacer, cuando en realidad no deseamos hacer nada. Asociamos la palabra responsabilidad a la palabra deber.

Al ego le molestan las verdaderas responsabilidades, y por ello prefiere las falsas, las que él se inventa para sentirse importante.

Cuando algo no funciona como quisiéramos en nuestras vidas, en seguida señalamos con el dedo a los demás. El ego siempre hace la trampa de situar la responsabilidad de nuestros problemas en los demás, porque así no tiene que tomarse la molestia de solucionarlos.

Pero, la verdadera responsabilidad es la otra cara de la moneda de la libertad. No hay verdadera libertad sin responsabilidad, ni responsabilidad sin libertad.

Somos responsables de aquello que vemos, de aquello que sentimos, de aquello que oímos, de aquello que vivimos, pues somos nosotros mismos quienes elegimos lo que vemos, lo que sentimos, lo que oímos, lo que vivimos. En cierto modo, todo lo que nos sucede, ya lo hemos pedido y nos ha sido concedido.

Te propongo que:
Busques un lugar tranquilo donde no te molesten y donde puedas relajarte e intenta mantener tu mente en blanco.

Imagina que estás sentada bajo una luz suave y cálida. Siente como todo tu ser absorbe esta luz y se funde con ella.

Piensa en aquellas cosas de las cuales no quisiste hacerte responsable y cuya culpa endilgaste a los demás, a las circunstancias, al gobierno, a Dios, a la astrología, a la genética, etc.

Reconocer que tú las creaste y acepta la libertad que produce ser responsable.

Invita a tu Ángel de la Responsabilidad a que se manifieste y comparta contigo el calor y la luz.

EL ÁNGEL DEL FUEGO
Todas las civilizaciones han adorado el fuego, no se trata sólo de un elemento, es también un arquetipo profundamente instalado en lo más interior de cada ser humano.

El Fuego es la virtud secreta del Sol que hace madurar el grano para que venza la pasividad de la tierra que lo sepulta y resucite en forma de flor ascendiendo hacia el cielo.

El fuego es la virtud secreta del grano que atrae la luz del Sol para que lo caliente atravesando incluso la tierra que aparentemente los separa.

La acción es la clave del elemento fuego. Puede ser una acción orientada hacia el exterior o dirigida hacia tu interior reanimando la llama de tu propio fuego, a veces un tanto ahogada por las circunstancias.
Al invocar al Ángel del Fuego el mismo te transmite la más pura esencia del fuego, por eso estimula, enciende, da brillo, empuje especial y energía vital.

Te propongo que:
Busques un lugar tranquilo donde nadie te moleste y puedas relajarte, e intenta mantener tu mente en blanco.
Imagina que estás sentada bajo una luz poderosa y cálida.

Siente como todo tu ser absorbe esta luz y se funde con ella.
En el extremo de esta luz están el Ángel del Fuego y el Demonio del Frío. familiarízate con estos dos visitantes e insiste en que el demonio del frío desaparezca y que el Ángel del fuego se manifieste.

Invita a tu Ángel del Fuego a compartir el calor y la luz contigo.

PROGRAMACIÓN ANGÉLICA Nº 19
Sintonizar tus Ángeles Comunicantes
Si tu socio, amante, amigo, colega o compañero de clase está en contacto con los Ángeles, podéis hacer juntos este ejercicio. De lo contrario, siéntate en silencio e imagina a la otra persona contigo.

Comienza con la Meditación Básica de Cimentación y pasa a lo siguiente:

1) Cierra los ojos. Siente que tu Ángel Guardián sentado detrás de ti. Presta atención a su energía o vibración particular.

2) Siente al Ángel Guardián de la otra persona. Visualízalo sentado detrás de ella, esté o no físicamente presente.

3) Cuando percibas al otro Ángel, invoca la presencia del Ángel vinculante de la relación. Con frecuencia esta energía se presentará como una gran esfera que os rodea, a ti, al otro y a ambos Ángeles. También puedes percibirla como otro ser, sentado entre vosotros dos, y ligándoos a ambos.

4) Sintoniza al Ángel de la Vinculación y deja que crezca tu captación de su presencia. ¿De qué modo difiere de la de tu Ángel guardián? ¿Cómo es? Mientas exploras la nueva presencia, recuerda que está contigo pro el vínculo que te conecta a la otra persona. Lleva consigo la energía de lo más amante y armonioso que exista entre vosotros.

5) Así como aprendiste a dialogar a con tu Ángel personal, ábrete ahora al ángel de la vinculación, recibe su energía y escucha sus palabras. Formúlale cualquier pregunta, exprésale todas las dudas o necesidades que puedas tener. Debes estar abierta para recibir su consejo y su sabiduría: en palabras, imágenes, colores o sensaciones, en cualquier otra forma que puedan presentarse.

6) Si estás haciendo esto con la otra persona, compartid mutuamente vuestras experiencias del encuentro con el Ángel de Vinculación. Esto ayudará para que vuestra vinculación sea más sólida.

7) Si lo estás haciendo sola, visualiza al otro y sabe que el Ángel de Vinculación tocará suavemente a esa persona mediante su guardián. Sabe también que tu búsqueda ya ha comenzado a marcar una diferencia.

8) Cuando hayas terminado, agradece al Ángel de la Vinculación, a los dos ángeles de la Guardia y también a tu amigo. Una vez más, concéntrate en tu respiración. Cuando estés lista, abre los ojos.

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GUARDADEESTRELLASBRILLANTES

lunes, 9 de agosto de 2010

CLASE 9: LA ENERGÍA



CURSO DE ANGELES

CLASE 9: LA ENERGÍA

Autor Desconocido

Podemos seguir comprendiendo otros puntos que generan nuestro universo no sólo a través de lo espiritual, sino también ayudados por la ciencia.

Tanto el planeta Tierra como nuestro cuerpo están formados por masa, materia. Se ha comprobado a través de la física cuántica que la célula tiene inteligencia propia y que puede asimismo autodirigirse y auto-modificarse.

Pero básicamente la energía, la vibración, no sólo se transforma a nivel de la materia física, sino también a través de otros planos de materia que vamos a seguir explicando más adelante.

Ya hace cincuenta años la ciencia conocía ochenta y tantas formas de materia física (en la actualidad se conocen muchos más) y sabíamos que la materia se componía de partículas increíblemente minúsculas con espacios intermedios. Pero ahora empezamos a saber que es tanto el espacio comprendido entre la materia que en cierto sentido puede decirse que nada es totalmente sólido, todo está compuesto de átomos, y el átomo, a su vez, contiene electrones, neutrones y protones que giran en órbitas o vibran con gran rapidez formando un conjunto de partículas, espacio y cargas eléctricas que a su vez forman la materia. Así como el cuerpo físico es materia más concentrada, existe el cuerpo emocional que sería el conjunto de emociones que sentimos.

El Cuerpo Mental es el conjunto de pensamientos que nosotros mismos irradiamos permanentemente, que también forman otro cuerpo. Todos los cuerpos integrados forman el cuerpo espiritual.

Hace cincuenta años se había empezado a comprobar que hasta las más insignificantes partículas no son cosas sino manojos de vibraciones.

Hay diversas formas de energía; se trasladan por el aire y el espacio sin perder sus formas características debido a su diversa frecuencia de vibración.

Es así que las vibraciones que abarcan desde una frecuencia de quince por segundo hasta quince mil por segundo, son perceptibles por el oído humano como sonidos.

Las vibraciones que sobrepasan la última cifra citada, dejan de ser percibidas por nuestro oído, pero al alcanzarse una frecuencia de un millón quinientas mil vibraciones aproximadamente, principia esa forma de energía llamada calor, que puede ser percibida por otro de nuestros sentidos.

Más arriba en la escala de las vibraciones viene la luz, a menudo combinada con el calor, la cual es percibida por nuestros ojos. Las vibraciones luminosas más bajas empiezan con el rojo oscuro y las más altas forman el violeta; a unos tres millones por segundo se encuentran las ultravioletas y otras más, invisibles al ojo pero detectables mediante instrumentos como la máquina Kirlian. También pueden ser percibidas por nuestros sentidos internos.

En un punto más elevado de la escala, todavía no puede decirse cuan algo, están las vibraciones del pensamiento, y éstas son esas vibraciones invisibles, inaudibles, que relampaguean de mente a mente.

Son numerosas las razones que pueden aducirse para justificar que el pensamiento y la fuerza vital pueden ser consideradas como la misma naturaleza que la electricidad.

Einstein demostró matemáticamente que en todo el universo existen grandes campos de fuerza. He aquí el gran concepto mental de Einstein, elaborado hace casi sesenta años: E = mc2. Esta fórmula expresa la conversión de la masa en energía.

Al utilizarse la energía atómica se demuestra de una vez por todas y para todo el mundo que la masa es energía. Como la energía es vibración, es indudable que todo es vibración. Ahora sabemos que somos vibración y de eso no cabe la menor duda.

Nosotros estamos inmersos dentro de untar energético vibracional, todo lo que pensamos y sentimos también va creando las realidades que todos vivimos.

Las vibraciones de nuestros sentimientos y pensamientos continúan formando cuerpos no materiales o no perceptibles a nuestros ojos, como se explicó antes.

Si nosotros enviamos un pensamiento, no es unidireccional, funciona como un boomerang, como se cree en el plano tridimensional. La energía vibra en planos muy elevados, más allá de lo que nuestra conciencia puede comprender: sólo nos aceramos a percibir cuando nos conectamos con nuestro interior que funciona de manera más sutil y perfecta de lo que nuestros sentidos externos puedan captar.

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TRANSFORMACIONES

Una de las principales causas de que la gente crea que los ángeles se nos dan a conocer con tanta frecuencia, es el deseo que los impulsa a enseñarnos a crecer y convertirnos en buenos administradores de este planeta.

Tal idea nos dice que los ángeles están junto a nosotros para ayudarnos a elevar nuestra conciencia, nuestro auto-reconocimiento espiritual como raza y no sólo como individuos. Casi podríamos decir que los Ángeles están con nosotros para proporcionarnos una dosis de vitaminas que debe administrarse en los momentos justos.

Esta teoría, que en general se apoya en el lenguaje propio de la New Age , argumenta que el mundo está al borde de una transformación tan gloriosa que ni siquiera encontramos palabras para describirla. Los Ángeles se hallan entre nosotros para servirnos de guías, para ayudarnos a penetrar en un nuevo nivel en cuanto a la conciencia que debemos tener de la tierra. Y cuando llegue el momento, a su debido tiempo, veremos a todos esos Ángeles que nos rodean en forma permanente y viviremos con ellos como nuestros amigos y salvadores.

Parece que, en un sentido limitado, este concepto de transformación es cierto. Creo que los ángeles se encuentran entre nosotros a fin de que se produzca un cambio profundo en el mundo. Pero no por eso supongo que ellos habrán de hacerse cargo del trabajo. Su presencia más obvia en nuestra vida es para despertarnos a la necesidad de empezar a modificar el mundo a fin de que sea tal como ellos y nosotros lo deseamos. Y cuando nos hayamos desarrollado los luciente como para sembrar amor, por haber cambiado nosotros y por haber transformado el mundo de nuestro alrededor, ya no necesitaremos ayuda para ver a nuestros ángeles y caminar con ellos. Sólo Dios sabe cuánto tiempo demandará esto.

En ocasiones parecer que la única frontera que hemos alcanzado es la frontera del desastre. Poseo la esperanza de que tengamos la sabiduría necesaria como para aprender, y sé que ella es parte del motivo de que los ángeles se hayan tornado visibles con tanta frecuencia en los últimos tiempos.

Nuestros Ángeles, desde luego, aspiran a que logremos nuestra transformación personal, no menos que la transformación de la tierra. Y así es como tendría que ser. No estamos en condiciones de cambiar el mundo para mejorarlo si no podemos siquiera cambiarnos a nosotros mismos y despojarnos de celos y envidia, perjuicios y codicia, y de todas las formas que puede revestir el mal. Y no podemos hacer nada de eso sin contar con la presencia de Dios en nuestra vida.

Los Ángeles que se encuentran entre nosotros son otras tantas señales de esperanza para indicarnos que nuestra transformación – y la del mundo entero – no es imposible. El cielo no dista una galaxia de nosotros, sino que está aquí, nos dicen; el reino de Dios está aquí, en nuestro medio… y aquí estamos nosotros para demostrarlo. Las barreras no son insuperables. Dios están tan cerca como los latidos del corazón.

Es de fundamental importancia tener en cuenta que debemos invocar a nuestros Ángeles, por la sencilla razón de que ni ellos podrán ayudarnos tanto como desean, si nosotros no lo invocamos. Todos nosotros, más de una vez nos hemos quedado cortos, sin alcanzar nuestro objetivo, por no pedirles ayuda. Los Ángeles están aquí para socorrernos en aquellas cosas que no podemos hacer solos. Y me refiero a las cosas sobrenaturales, no a las comunes.

Por ejemplo, hay mucha gente que suele decir: “Yo estoy tranquilo porque tengo apostado en la puerta de casa a mi ángel guardián, de modo que ni me preocupo por cerrar con llave cuando salgo”. Sin embargo, no es esa la responsabilidad de los ángeles. Por el contrario, se supone que cada uno de nosotros debe preocuparse por la protección personal de sus bienes terrenales.

Por cierto que a los ángeles les agrada sobremanera poder ayudarnos. Es su misión, y cuanto más los dejamos hacerlo, más felices son. Les gusta realizar cosas que nos ayudan.

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LOS MENSAJEROS

Tanto en el Nuevo como en el Antiguo Testamento hallamos numerosas historias de Ángeles que se aparecen a los hombres y que traen mensajes. Estos mensajes casi siempre anunciaban acontecimientos de capital importancia, por ejemplo, el nacimiento del Mesías. Después de este hecho, no se conocen muchos casos de apariciones de Ángeles. Sin embargo, ellos nos siguen enviando mensajes. Dado que no siempre los vemos y oímos físicamente, hemos de intentar permanecer creativos y perceptivos, para así estar en condiciones de recibir sus mensajes.

Los Ángeles utilizan sistemas para difundir mensajes que ni siquiera imaginamos. ¿Te has encontrado alguna vez sentado durante horas, devanándote los sesos, intentando hallar la respuesta a una pregunta o problema? Precisamente en el instante en que decides dejar de meditar, aparece una paloma en la cornisa de tu ventana. Al reparar en ella sientes una sensación de calor y paz. Entonces, cuando te acercas a la ventana, ves pasar un camión que lleva escritas las palabras que te proporcionan las respuestas que tu cabeza no logró encontrar. Una vez acabada la lucha por hallar esa solución, te das cuenta de que el mensaje te ha llegado sin hacer tú el mínimo esfuerzo.

Presta atención a las sutilezas de la vida. Los Ángeles pueden llegar a nosotros de maneras distintas pero que a menudo se nos escapan. Es en nuestros sueños donde los mensajes se nos manifiestan con más frecuencia. Los Ángeles, al comunicarse con nosotros, demuestran ser creativos y de la misma forma deberíamos serlo nosotros al recibir sus mensajes.

Los mensajes del cielo son siempre para el bien supremo de la humanidad; nunca exigen el uso de la fuerza o de la autoridad. Algunos de nosotros identificamos a los ángeles con fuerzas espirituales que guían a nuestro Ser Superior infundiendo pensamientos nobles a nuestra conciencia. Independientemente del papel específico que juegan, todos los ángeles son de una forma u otra mensajeros.

Los que son heraldos de Dios traen las nuevas más vitales. Estos portadores de noticias no se irán hasta que recibas su mensaje. Por consiguiente, recuerda que debes relajarte y dejarte llevar por la intuición.

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EL ÁNGEL DE LA ARMONÍA

Imaginemos por un momento lo que pasaría si una persona perteneciente a la cuarta dimensión del mundo, viviera en nuestro plano físico, y como él o ella aparecería ante los ojos de los demás.

Esa persona representaría el perfecto equilibrio entre la cabeza y el corazón, la voluntad y el amor, el interior y el exterior, el trabajo, y el juego, la quietud, y la acción, la impresión y la expresión, el escuchar y el hablar, el recibir y el dar, la irradiación y la atracción. Esa persona imaginaria sabía seguramente cómo vivir. Tendría un flexible y relajado campo de energía y una conciencia del equilibrio total, lo cual es otra forma de la estabilidad, definida como regularidad, aplomo y seguridad en sí mismo.

Todas las cosas parecían encontrarse unidas, lo cual es el significado del vocablo griego “harmozein”, del cual se deriva nuestra palabra armonía. Y como un subproducto de este orden, equilibrio y armonía, esa persona irradiaba una sensación de paz, de serenidad y de tranquilidad.

Qué maravilloso sería si todos expresáramos esa misma clase de energía, ese mismo estado de conciencia. Por cierto que la imagen que tendríamos de nosotros mismos sería diferente y que, sin temores ni culpas, podríamos incluso comenzar a vivir honestamente, como a todos nos gustaría hacerlo. Y eso sin decir que las demás personas se sentirían muy contentas de estar junto a nosotros. Pero nosotros no podemos fingir.

Pero si tratamos durante un tiempo de representar un rol de orden y armonía, desde el punto de vista de la personalidad humana, muy pronto nos convertiríamos en hermosos pero repugnantes robots, en dulces máquinas excesivamente controladas, emanando permanentemente un aire protector y condescendiente.

¿Has conocido a esas personas que presentan una perfección superficial, pero tan delgada que se puede ver a través de ella? Y, detrás de esa máscara de imperfecta superioridad, en todas ellas encontramos una revuelta masa de temor y de ira reprimidos.

Para ser realmente una manifestación de orden y armonía, debemos tomar la Energía del Alma que produce esas cualidades, y entonces llegamos a ser y ya no es necesario representar ningún papel. Te sorprenderás al saber que la energía que manifiesta todos estos atributos es la alegría. El orden y la armonía nacen de la alegría, y no al revés. El Ángel de la Armonía es la “alegría del Señor”, la pura energía del regocijo, el júbilo y el éxtasis del Yo Superior, que se irradia como el sol del mediodía para disipar las sombras de la tristeza, la miseria y la desesperación. Y esto se logra estableciendo el equilibrio y la estabilidad en nuestras vidas.

La invocación de este Ángel nos restablece la armonía, libera tensiones, aplaca el estado agresivo. Permite ver la solución de los problemas con mayor claridad. Brinda paz espiritual. Genera un campo positivo que pone fin a la tristeza ocasionada por cualquier motivo. Brinda más alegría y ganas de vivir.

El Ángel de la Armonía ayuda a eliminar la ansiedad. Especialmente indicado para lograr una recuperación rápida, incluyendo problemas afectivos de pareja. Restablece el ánimo, da fuerza, temple y empuje para realizar cualquier tarea que se emprenda. aumenta la vitalidad y la energía. Actúa contra las fluctuaciones de ánimo, produciendo un campo mental y una actitud positivos.

Si queremos evolucionar espiritualmente hemos de crear constantemente armonía en nosotros mismos y alrededor nuestro.

Te propongo que:

Siéntate en un lugar cómodo y tranquilo.

Cierra los ojos y relájate. Visualiza una luz de un color a tu elección que te evoque armonía.

Si una vez visualizado no te sientes totalmente a gusto con ese color, cámbialo como cambiarías el canal del televisor hasta que encuentres el que te satisface visualmente.

Invoca al Ángel de la Armonía y pídele que la armonía entre a tu vida.

Antes de despedirte, y abrir los ojos, dale las gracias.

Finalidad:

En la vibración de la paz en la conciencia; nos ayuda a mantener el equilibrio y la imparcialidad ante todas las situaciones; nos inspira a vivir con integridad.

Rasgos negativos que pueden presentarse a partir de las proyecciones del ego: disfrutar ante la idea de un conflicto, un adversario permanente, un Creador de desorden; una persona que experimenta mucha oposición en todos los ámbitos de su vida.

Su energía resulta bloqueada debido a: la ausencia de alegría y de inspiración; la creencia de que cualquier tipo de ataque está justificado por la autoprotección y de que la paz y la conciliación son signos de debilidad.

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PROGRAMACIÓN ANGÉLICA Nº 2

Abrirte a tu Ángel

Ten a mano tu libreta de anotaciones y tu birome. Al tope de una página en blanco, escribe: “Abrirme a mi Ángel”, y la fecha

1) Siéntate en tu lugar sagrado, con los pies bien apoyados en el suelo y los ojos cerrados. Siente la presencia de tu Ángel, que se acerca cada vez más. Imagina que te envuelve suavemente con sus alas.

2) Mientras inhalas y exhalas lentamente, siente o percibe la presencia de tu Ángel, que te extiende los brazos. Respira esa proximidad y deja que dentro de ti surja una pregunta.

3) Concentra la atención en tu corazón. Pon en tu corazón la pregunta que deseas formular, visualizando las palabras escritas allí.

4) Cuando sientas las palabras en tu corazón, abre los ojos y anota la pregunta en tu cuaderno. Vuelve a cerrar los ojos.

5) Con las palabras de tu pregunta en el corazón y en la mente conéctate con tu profundo deseo de oír la voz de tu ángel. Escucha en tu corazón y en tu garganta. Pon atención a cualquier sentimiento que surja. Los ángeles llegan a nosotros a través de los sentimientos, de modo que esa pueda ser la primera forma de contacto. Permite esos sentimientos y permanece abierto a las palabras que se presenten.

6) Anota todo lo que recibas, sean palabras, imágenes o sensaciones.

7) Recuerda agradecer a tu ángel su mensaje.

8) Lee lo que has recibido.

Observa las sensaciones que te despierta el mensaje. Puede sorprenderte o quizás te conmueva. Si las palabras te llenan los ojos de lágrimas o si te sientes conmovida, sabrás que tu ángel ha hablado a través de ti.

Los ángeles se presentan a nosotros de modo que podamos recibirlos. Si no estás segura de haber recibido nada, vuelve a cerrar los ojos y repite el ejercicio desde el comienzo, estableciendo una conexión más potente con tu deseo de comunicarte con tu ángel. Acepta con gratitud lo que recibas. No deseches ni critiques lo que aparezca. porque eso cerrara tu corazón, bloqueando la comunicación. Cuando aceptas, te abres; cuando estás abierta, es mucho más probable que recibas.


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